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Part 1 - ¡No se utiliza bien la oficina!

Independientemente de si vuestro equipo está o no en una oficina, es el momento de que todos empecéis a trabajar de una manera diferente

El mito de una oficina con estilo

Se supone que las oficinas modernas son esos lugares donde sucede toda la magia. Aquí es donde el trabajo se desarrolla de la manera más eficiente posible, ¿verdad?

Debe ser cierto, ya que las empresas de todo el mundo se esfuerzan por todos y cada uno de los detalles de sus oficinas. Diseñan el espacio, las mesas de juegos, las salas de descanso, las paredes de colores, la iluminación y todas aquellas cosas que dicen que mejorarán la productividad y el estado de ánimo del equipo.

No me malinterpretes, me gustan los espacios bien diseñados tanto como a cualquiera, pero…

Muy pocas veces estos ajustes de diseño mejoran el trabajo del equipo, porque el fallo está precisamente en lo esencial.

Después de muchos años de hablar con otras empresas y mejorar nuestro trabajo en el equipo totalmente remoto de Nozbe, hemos identificado tres problemas importantes en las oficinas actuales y en la forma en que se trabaja en equipo allí.

Tres pecados de las oficinas modernas

  1. Malos hábitos - el espacio de la oficina es propicio para crear malos hábitos en el equipo, como “sesiones de aportación masiva de ideas”, o “reuniones improvisadas”.

  2. Espacio de trabajo abierto - la mayoría de los espacios de oficina son muy “abiertos”, lo que tiene como consecuencia que la gente que trabaja allí tenga problemas para encontrar la concentración necesaria para trabajar. ¡Hay demasiadas distracciones para la vista y el oído y a toda hora!

  3. ¡Todo lo tienes en la oficina, solo! - el espacio físico de una oficina crea este límite artificial de trabajo y obliga a la organización a depender de la oficina (papeles, documentos, reuniones, pizarras…). Esto provoca que trabajar fuera de allí sea mucho más difícil o virtualmente imposible.

En esta sección del libro, abordaré todos estos problemas. Intentaré explicarte cómo, por un lado, puedes utilizar mucho mejor la oficina que tienes actualmente para el trabajo que haces y, por otro, cómo puedes hacer que ese trabajo sea menos dependiente de las limitaciones físicas de una oficina. En definitiva, sabes muy bien que “el trabajo no es un lugar al que vas, es una cosa que haces”.*

La oficina no es un negocio

Un negocio no existe por la oficina… sino por la necesidad de hacer algo. Para ofrecer al mundo algún valor adicional.

Por eso es el momento de empezar a preguntarse por qué realmente podrías necesitar una oficina, y si es así, ¿cómo debería ser o funcionar para lograr los mejores resultados?

Si algo nos ha enseñado a todos el confinamiento durante la pandemia de la COVID-19, es que gran parte del trabajo, especialmente de los trabajadores intelectuales, se puede hacer fuera de la oficina con tanto éxito como en la oficina, ¡o puede que más!

Así que antes de sumergirte en esta sección del libro, plantéate estas preguntas:

  • ¿“Tener una oficina” te hace una mejor empresa?
  • ¿Te ayuda a cumplir mejor tus objetivos?
  • ¿Mejora la calidad de vida de los miembros de tu equipo?
  • ¿Hace que tu equipo sea más eficiente?
  • ¿Te permite conseguir los mejores talentos que puedes permitirte?
  • ¿Cuál es la verdadera finalidad de tu oficina?
  • ¿Cómo puedes mejorarla?

Vamos a responder estas preguntas en los capítulos siguientes.

Siguiente: Capítulo 4 - Concéntrate en el trabajo

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